viernes, 20 de febrero de 2009

Bursting Brain


Noches en las que sólo te dejaste ir, fluyó la fantasía y las ilusiones estallaron en su máximo esplendor. Tu sueño podría hacerse realidad y al pensar en esto un impulso incontrolable te obligaba a gesticular una sonrisa. Sentiste mucho, analizaste poco, dejaste que la emoción dominara la conciencia y la razón.
Ese pequeño niño te encantó y llevó a recovecos desconocidos en tu interior emocional. Una y otra vez caíste sobre un colchón de sueños difusos y evanescentes cuando creías verlos nítidos y reales, tanto como tus sentimientos.
Fue placentera la experiencia.

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