
Y luego, de repente, estalló en un acceso de cólera, dando patadas en el suelo, blandiendo su bastón y comportándose absolutamente como un loco.
El anciano caballero dio un paso atrás, con aire de quien está muy extrañado y también bastante ofendido, a esto el señor Hyde se desató del todo y lo tiró al suelo de un bastonazo. Inmediatamente después, con la furia de un mono, saltó sobre él pisoteándolo y descargando encima una lluvia de golpes, bajo los cuales se oía cómo se rompían los huesos y el cuerpo resollaba en la calle.





