Se los puede observar causando destrozos en el alma.Se colma uno de pavor ante la perturbadora idea de llevarlos arraigados,
por más que se intente siempre se vuelve a donde comenzó todo.
Maldita idea que recorre la mente, la cabeza, la conciencia,
golpeando finalmente
donde mas duele: los sentimientos.
Destrozando todo a su paso,
la superficialidad avanza de la mano de la vanidad,
del perfeccionismo, de la angustia,
de la soledad, de la desconformidad.





